Enfermedad periodontal

La enfermedad periodontal es una enfermedad que va afectando progresivamente a los tejidos de soporte del diente, avanzando desde los más superficiales (encía) hasta los más profundos (hueso).

Es una afección particularmente grave, ya que en los grados más avanzados, cuando la destrucción ósea es grande, conduce irremediablemente a la movilidad y pérdida dentaria.

Aun tratándose de una enfermedad que presenta una sintomatología muy precoz, como es el sangrado de las encías, lamentablemente nunca es valorada por el paciente en su justa medida, ya que es una enfermedad indolora.

Pacientes en fases muy avanzadas de enfermedad periodontal (piorrea) con pérdida de parte de su dentadura, o de toda ella, refieren sin embargo haber tenido encías sangrantes durante toda su vida, sin que hayan dado nunca importancia a tal hecho.

Además, los pacientes con enfermedad periodontal suelen ser menos propensos a las caries, por lo que opinan que tienen una dentadura muy sana y que no ocurre nada anormal en su boca.

Por este motivo, al no acudir al dentista para tratamiento, la posibilidad de detectar precozmente la enfermedad periodontal es muy remota.

Es importante saber que la evolución de la enfermedad puede detenerse, siendo la recuperación del proceso tanto mejor cuanto más precozmente se haya detectado y tratado.

¿Por qué se produce la enfermedad periodontal?

En el origen de la enfermedad periodontal intervienen múltiples factores (hormonas, medicamentos, enfermedades generales, determinadas sustancias químicas de la saliva, hereditarios, etc...), la enfermedad periodontal más frecuente, es la producida por acúmulo de placa bacteriana y de cálculos (sarro) en la superficie de los dientes, y este desempeña un papel muy importante ya que, además de contribuir al soporte de los microorganismos, irrita la encía, aumentando la inflamación.

Tratamiento de la enfermedad periodontal

El tratamiento de la enfermedad periodontal ya establecida es muy complejo y requiere sobre todo que el paciente esté bien informado y motivado para que comprenda que de él depende fundamentalmente el que la enfermedad detenga su evolución y que sin su colaboración no se logrará ningún resultado estable.

Se realizará entonces una limpieza del sarro situado por encima del nivel de la encía y varias sesiones de raspaje para eliminar el sarro que se introduce dentro de la bolsa periodontal, entre ésta y la raíz del diente. Después de evaluar los resultados de esta primera fase de tratamiento, se valora la necesidad de realizar un nuevo raspaje a los 6 meses. Si con ello no mejora la situación del paciente, se pasa a una segunda fase, (fase quirúrgica).

Una vez controlada la enfermedad, es muy importante aplicar una tercera fase de tratamiento o de mantenimiento, consistente en revisiones periódicas para evitar una recaída y para mantener la motivación del paciente.

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