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7 Errores que cometemos al cepillarnos los dientes

Cepillarse los dientes es una parte fundamental de nuestra salud, ya que eliminamos las bacterias de nuestra boca y evitamos que se introduzcan en nuestro cuerpo. Desde que somos niños escuchamos eso de;

“tres veces al día y siempre después de las comidas”

Pero a pesar de ser una práctica que hacemos a diario, muchas personas tienen malos hábitos que pueden convertirla en más perjudicial que beneficiosa.

Dedicar menos tiempo del recomendado al cepillado, no usar el hilo dental están al top de errores más comunes a la hora de cepillarse los dientes. Acciones como éstas hacen que muchas veces, el cepillado no sea suficientemente eficiente y pueda suponer problemas dentales.

A continuación, os dejamos unas recomendaciones

1- ¿Cómo cepillarse?

Precisamente la forma en la que nos cepillamos habitualmente los dientes es uno de los errores más frecuentes. A pesar de que lo hacemos de forma mecánica, un correcto movimiento es fundamental para eliminar los restos de comida sin dañar nuestros dientes y encías. Aclarado este aspecto, ¿de derecha a izquierda o de arriba abajo?

Odontopediatría
Odontopediatría

Si te sitúas en la primera, no te lavas los dientes como deberías. Los expertos recomiendan realizar movimientos de arriba abajo y alternar movimientos circulares , de la encia hasta el diente para prevenir la aparición de sarro. La recomendación de la correcta colocación del cepillo es de un ángulo de 45 grados.

¿Cual es la técnica más apropiada?

Las estadísticas muestran que la mayoría de las personas tienden a olvidarse de cepillar la parte inferior mas veces que la superior. Por lo tanto la técnica más recomendada será dividir nuestra boca en 4 partes (2 para la parte superior y 2 para la parte inferior)

Empezaremos por cualquiera de ellas dedicándole un mínimo de 30 segundos y pasaremos a la siguiente en el sentido de las agujas de un reloj hasta haber completado las 4 partes. De esta manera no olvidaremos de ninguna y las haremos todas por igual

2- La pasta de dientes

¿Que cantidad utilizar?

No todos utilizamos la misma cantidad de pasta de dientes. ¿Más es mejor? Más o menos no es tan solo una cuestión económica cuando hablamos de la higiene bucal. Aunque pueda parecer extraño, lo más aconsejable es lavarse los dientes con poca pasta de dientes (tamaño de un guisante) .

¿Que marca?

Hay marcas de pastas de dientes en el mercado para todos los gustos, algunas claramente indicadas para prevenir y/o ayudar a sanar algunas patologías, si no sabemos cuál es nuestro caso y que es mejor utilizar consulte con tu dentista.

3- ¿Cuándo cepillarnos?

Como decíamos al inicio, desde niños nos han repetido hasta la saciedad eso de ‘tres veces al día y siempre después de las comidas’. ¿Esto quiere decir que nada mas comer debas dirigirte al baño a cepillarte los dientes?. La respuesta es ¡No!

Es importante destacar que nos debemos lavar los dientes después de las comidas, pero no inmediatamente, al menos debemos esperar 30 minutos para aprovechar la acción de la saliva ejercerá sobre los niveles de acidez.

Dos minutos como mínimo es el tiempo necesario que se necesita para cepillar toda la boca de una forma correcta.

El cepillado más importante es el de la noche, se pueden dedicar hasta 5 o más minutos si no lo hemos podido hacer durante todo el día.

4- Emplear excesiva fuerza

Para realizar una correcta limpieza bucal lo mejor es crear una rutina, sin que esto signifique una guerra a muerte entre tu cepillo y la placa que se haya podido acumular en tus dientes, es decir, no emplear excesiva fuerza en nuestros movimientos.

Demasiado suave no elimina la placa bacteriana y restos de alimentos y demasiado fuerte puedes dañar tus encías y provocar un desgaste prematuro del esmalte.

Gracias al esmalte los dientes guardan su brillo natural.

5- ¿Qué cepillo dental debo usar?

Buena parte de los cepillos que encontramos en el mercado vienen equipados con su propia tapa para favorecer a su conservación y traslado. Es cierto que puede resultar útil como protección, pero favorecen notablemente la proliferación de bacterias y gérmenes, salvo que esperemos a que este «totalmente seco» para poder guardarlo.

Cuando hablamos de cepillos dentales se nos abre un mundo de posibilidades y, muchas veces, de dolores de cabeza.

¿Cómo sabemos qué cepillo de dientes es el mejor para nosotros?

  • Si tus encías están en buen estado, un cepillo de dureza media es el ideal para ti.
  • Si en cambio tienes una boca delicada, mejor un cepillo suave.
  • Un mango largo y con protecciones para que no resbale la mano te ayudará a ajustar la presión del cepillado.
  • De 2 a 3 centímetros es la longitud idónea del cabezal del cepillo; se recomienda hasta 2 centímetros de alto y 1.5 centímetros de ancho

En caso de duda lo mejor opción es consultar con tu Odontologo/a.

Una curiosidad inquietante

Un estudio elaborado por la Escuela de Odontología de la Universidad de Alabama en Birmingham, detalla que entre las cerdas del cepillo pueden acumularse; gérmenes fecales, estafilococos, bacterias culiformes…

¿Cómo pueden llegar las gérmenes fecales a los cepillos de dientes?

Odontología Neurofocal

Un gesto tan sencillo como tirar de la cisterna del inodoro puede producir una contaminación de todo el aseo. Lo importante para evitarlo es hacerlo con la tapa cerrada. Cuando el agua cae en torrente, forma un remolino que se eleva en aire cuando la tapa está abierta, y de esta manera las bacterias, gérmenes y partículas afloran hacia arriba, como si de un tornado invisible se tratase, cayendo sobre el resto de superficies del aseo, incluído el lavabo y los cepillos de dientes si están simplemente posados sobre un vaso. Esta es la explicación de cómo pueden haberse detectado gérmenes fecales en los cepillos de dientes.

Además, también existe la posibilidad de que otras bacterias, propias de los intestinos, acaben en el cepillo de dientes cuando, después de usar el inodoro, no nos lavamos correctamente las manos y acto seguido nos lavamos los dientes, contaminando el mango del cepillo. Esto puede realizar un contagio cruzado cuando dejamos el cepillo de dientes con bacterias en el vaso junto al resto de otros cepillos. De esta manera, todos pueden adquirir estas bacterias.

Por último

El cepillo actúa mejor cuando está seco ya que elimina mejor la suciedad. Hay que asegurarse de limpiar correctamente la cabeza del cepillo de dientes, ya que sino volverás a pasar las bacterias a tu boca la próxima vez que lo utilices. Quita toda la pasta de dientes que ha sobrado y seca las cerdas antes de guardarlo.  Hay que cambiar el cepillo de dientes como mínimo cada tres meses, pero también debes estar atento a su estado para saber si tienes que renovarlo antes.

Un cepillo en mal estado, no cumple su función, no limpia, promueve las bacterias y puede dañar tus encías.

6- Pensar que con el cepillo es suficiente

Para la correcta limpieza bucal no debemos utilizar tan solo el cepillo. A pesar de que la gran mayoría únicamente recurre a esta herramienta a la hora de lavarse los dientes, tanto el hilo dental como el enjuague bucal son imprescindibles para completar esta tarea al 100%.

El cepillo de dientes tiene ciertas limitaciones que le impiden eliminar todos los restos de comida y la placa bacteriana se irá acumulando inevitablemente.

Algunos expertos recomiendan tener antes un enjuague bucal que un cepillo de dientes en el trabajo. En el caso del hilo dental no es aconsejable utilizarlo en más de una ocasión al día.

Si le dedicamos el tiempo recomendado al cepillado y utilizamos la técnica adecuada pero al terminar no nos pasamos el hilo dental estamos limpiando sólo el 50% de la boca.

El cepillado limpia la parte visible de la boca pero hay muchos espacios a los que un cepillo de dientes no puede llegar, esas partes más alejadas e inaccesibles requieren también su especial cuidado para evitar la acumulación de placa y la proliferación de bacterias.

7- Olvidarse de la lengua

Estamos de acuerdo en que no es estético y que si comes en el trabajo puede resultar incómodo, pero cepillarse los dientes sin reparar en que las bacterias también se acumulan en la lengua hace que nuestra higiene bucal no sea completa. Por ello, lo más recomendable es limpiar nuestra lengua al menos una vez al día. De esta forma, evitaremos que las bacterias campen a sus anchas y que pueda ser causa de mal aliento.

La mayoría de los cepillos ya incorporan en la parte posterior unas membranas que actúan a modo de limpiador lingual. De lo contrario, también puedes comprar uno específico.

Para finalizar

Aunque sigas todos estos consejos va a ser imprescindible que con cierta periodicidad, no menos de 1 vez al año, acudas a tu Clínica Dental de confianza y te sometas a una revisión general y una Higiene Dental Profesional en Clínica, de esta manera tu salud dental estará 100% protegida y mantendrás la mejor de las sonrisas

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